Se acaba el 2017. ¡Pasó tan rapidamente! Quedan los éxitos profesionales y la alegría familiar. También quedan las lecciones de ver como líderes gremiales degradan las organizaciones cívicas como la SPIA.
Sin embargo, viene un año nuevecito. Que el 2018 les colme de salud, alegría y sabiduría. Eso pido para mi y para mis seres queridos.